Material cadena: hierro con baño níquel

Largo total cadena: 55 cm. + 5 cm. de extensión

Dije camafeo hecho a mano con imagén de la época victoriana.

Material dije: zamak

Tamaño dije: 3.5 cm. de alto x 2.5 cm de ancho

Aclaración: esta pieza pertenece a la Capsula Lovers y es única

Inspiración e historia: Ojo de amante o Lover Eye

Su origen es en Inglaterra en el siglo XIII a partir del romance clandestino entre el príncipe y María Fitzherbert.

Al no poder hacer pública su relación, pues María era viuda católica. El príncipe le encarga a su mejor amigo, pintor de miniaturas, que pinte su ojo y se lo envia a María para estar siempre a su lado.

Ella lo recibe y queda embelezada, así es como comienza a usarlo sin reparo en la corte, la ópera y demás salidas. Al ser sólo un ojo, sería casi imposible que alguien pudiera descubrir quien era el dueño de su corazón.

Este gesto romántico fue copiado en todo Inglaterra y llegó a Francia, convirtiéndose en una moda que ha dejado toda serie de objetos; collares, anillos, hebillas, brazaletes...

Con el tiempo no sólo se limitó a amantes, muchas mujeres hacían pintar los ojos de sus hijos o cualquier otro ser querido.

Collar Lovers 9

$5.800
Sin stock
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Material cadena: hierro con baño níquel

Largo total cadena: 55 cm. + 5 cm. de extensión

Dije camafeo hecho a mano con imagén de la época victoriana.

Material dije: zamak

Tamaño dije: 3.5 cm. de alto x 2.5 cm de ancho

Aclaración: esta pieza pertenece a la Capsula Lovers y es única

Inspiración e historia: Ojo de amante o Lover Eye

Su origen es en Inglaterra en el siglo XIII a partir del romance clandestino entre el príncipe y María Fitzherbert.

Al no poder hacer pública su relación, pues María era viuda católica. El príncipe le encarga a su mejor amigo, pintor de miniaturas, que pinte su ojo y se lo envia a María para estar siempre a su lado.

Ella lo recibe y queda embelezada, así es como comienza a usarlo sin reparo en la corte, la ópera y demás salidas. Al ser sólo un ojo, sería casi imposible que alguien pudiera descubrir quien era el dueño de su corazón.

Este gesto romántico fue copiado en todo Inglaterra y llegó a Francia, convirtiéndose en una moda que ha dejado toda serie de objetos; collares, anillos, hebillas, brazaletes...

Con el tiempo no sólo se limitó a amantes, muchas mujeres hacían pintar los ojos de sus hijos o cualquier otro ser querido.